El hambre, al que deben enfrentarse cada día 842 millones de personas, no es una fatalidad a la que una parte de la humanidad esté predestinada. Es resultado de la injusticia. De la violación del derecho fundamental de toda persona a disponer, en todo momento, de alimentos en cantidad y calidad suficiente que le permitan vivir una vida digna y saludable.
En un mundo donde la producción agrícola mundial podría ser suficiente para alimentar adoble de la población mundial, la cifra de personas que pasan hambre se ha estancado en torno as los 1.000 millones de personas durante los últimos 3 años.
Convencidos de que es posible combatir el hambre atacando las causas que lo originan, Acción contra el Hambre trabaja en cinco áreas fundamentales de actuación: nutrición, seguridad alimentaria, agua y saneamiento, salud, e incidencia.
QUE ES EL HAMBRE
El hambre se manifiesta de maneras diversas y cada una es definida de forma diferente (Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, 2011):
· la subnutricion: Ingesta de alimentos que es insuficiente para satisfacer las necesidades de energía alimentaria de manera continua.
· La desnutrición: La desnutrición es la enfermedad provocada por el insuficiente aporte de combustibles (hidratos de carbono - grasas) y proteínas. Según la UNICEF, la desnutrición es la principal causa de muerte de lactantes y niños pequeños en países en desarrollo. La prevención es una prioridad de la Organización Mundial de la Salud.
· La emaciación: es un indicador de desnutrición aguda que refleja un grave y resiente proceso que ha conducido a una perdida de peso sustancial. Usualmente esto suele ser el resultado del hambre a larga plazo y/o enfermedad degenerativa
MAGNITUD DEL HAMBRE
La magnitud del hambre o la intensidad de la privación de alimentos, permite medir la cantidad de población que no llega a las necesidades alimentarias mínimas en términos de energía diaria. El déficit de alimentos, en kilocalorías por persona al día, se mide comparando la cantidad media de energía alimentaria que las personas desnutridas obtienen de los alimentos que comen con la cantidad mínima de energía alimentaria que necesitan para mantener el peso corporal y realizar una actividad ligera. La magnitud del hambre se considera baja cuando es inferior a 200 kilocalorías por persona al día, y alta cuando supera las 300 kilocalorías por persona al día.
¿De cuántos hablamos y dónde están?
Las cifras demuestran que el número y la proporción de personas subnutridas ha disminuido, pero siguen siendo elevadas de forma inaceptable. Después de aumentar entre 2006 y 2009 con motivo de los elevados precios de los alimentos y debido a la crisis económica mundial, en 2010 tanto el número como la proporción de personas que pasaban hambre se redujo a medida que la economía mundial se recuperaba y que los precios de los alimentos se mantenían por debajo de sus niveles máximos. Sin embargo, el hambre sigue estando más extendida que antes de la crisis. Lo cual apunta hacia un problema estructural de fondo que hace peligrar la capacidad para cumplir los objetivos relativos a la reducción del hambre acordados internacionalmente: el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) y el Objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 1996. Asimismo, se hace evidente que el crecimiento económico per se no será suficiente para erradicar el hambre dentro de un plazo aceptable.
Hoy en día hay aproximadamente mil millones de personas desnutridas en el mundo. Esto significa que al menos una de cada 7 personas no tiene alimentos suficientes para estar saludables y llevar una vida activa. El hambre y la desnutrición son consideradas a nivel mundial el principal riesgo para la salud, más que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas.
¿Hay suficientes alimentos para todos?
La humanidad produce actualmente más alimentos que en toda su historia, sin embargo, una cifra superior al diez por ciento padece hambre [...] mil millones de seres humanos sufren, a la vez, problemas de salud por sobrepeso.
Raj Patel, 2009
Incluso en tiempos de paz el acceso a la alimentación se convierte en un problema cuando, debido a subidas repentinas y elevadas de los precios de los productos, más población permanece atrapada por el hambre al no poder adquirir los alimentos necesarios. El Banco Mundial (World Bank Food Price Watch, 2011) ha estimado que el alza actual de precios de los alimentos ha llevado a un número adicional de 44 millones de personas a la pobreza. Este incremento de precios ha superado el máximo registrado en 2008, después de haber aumentado en un 47 por ciento desde junio de 2010. Un aumento moderado pero constante del consumo mundial de cereales, un suministro mundial de cereales más variable debido al mal tiempo, y una disminución de los suministros por parte de los principales países exportadores han provocado tanto el aumento de la incertidumbre en los mercados mundiales de cereales como una mayor volatilidad de los precios de los alimentos desde el año 2005. Así, la inflación de precios de los alimentos se ha acelerado en algunos países de ingresos bajos y medios, donde los consumidores suelen gastar más de la mitad de sus ganancias en alimentos.
Conclusiones del reciente estudio de la FAO
· Cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano (unos 1.300 millones de toneladas) se pierden o malgastan. Los países industrializados y los que se encuentran en vías de desarrollo derrochan más o menos la misma cantidad de alimentos: 670 y 630millones de toneladas respectivamente. Sin embargo este hecho se produce por razones diferentes. El rechazo de alimentos perfectamente comestibles es mucho más elevado en el primer caso y las pérdidas se producen más frecuentemente en el segundo, básicamente por deficiencias tecnológicas en los procesos de cosecha, producción o recolección.
· Cada año los consumidores de los países ricos derrochan la misma cantidad de alimentos que la totalidad de la producción alimentaria neta de África subsahariana, 222 y 230 millones de toneladas respectivamente.
· Las frutas y hortalizas, junto con las raíces y tubérculos, son los alimentos con la tasa más alta de desperdicio.
· La cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia cada año equivale a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales (2300 millones de toneladas entre 2009/2010).
La pérdida y el desperdicio de alimentos supone también desaprovechar una cantidad elevada de recursos como agua, tierras, energía, mano de obra y capital, que se añade a la producción innecesaria de gases de efecto invernadero, contribuyendo así al calentamiento global y al cambio climático.
Algunas iniciativas internacionales para combatir el hambre
- A continuación se recoge un resumen de algunos proyectos que tienen la finalidad de luchar contra el hambre en el planeta. La muestra que se detalla pretende indicar la diversidad de organismos que orientan sus objetivos en esta dirección, así los hay que lo hacen a través de la investigación y la transferencia de conocimiento, o mediante la ayuda humanitaria y otros tratan de incidir políticamente y de concienciar a la sociedad acomodada sobre este problema global. Algunas iniciativas son públicas y otras nacen desde el ámbito privado. Dejaremos aparte uno de los proyectos de mayor envergadura en los últimos años como son los ODM que la ONU ha establecido para el siglo XXI, y de los que se habla en un capítulo aparte, su objetivo principal es, precisamente, erradicar la pobreza y el hambre en el mundo. Por esta razón tampoco se trata explícitamente el Programa Mundial de Alimentos de la ONU dada su directa relación con los ODM.
Aquí tenemos los nombres de algunas organizaciones u campañas contra el hambre, apoyadas por muchas personas y reconocidas por ONG mundiales
Las estimaciones más recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) indican que el número total de personas subalimentadas en todo el mundo ha disminuido un 17 % en las últimas dos décadas. Sin embargo, ocho de cada diez españoles (79 %) -datos de Metroscopia- opina que hay cada vez más personas que pasan hambre en el mundo. El ritmo de los avances en la lucha contra el hambre es lento y la propia Naciones Unidas reconoce que la meta fijada -con motivo de los Objetivos del Milenio- de reducir a la mitad el número de personas hambrientas, es inalcanzable en este momento. El logro es insuficiente y los ciudadanos más que percibir el progreso que menciona la FAO observan que sigue habiendo demasiadas personas que pasan hambre en el mundo y que los organismos responsables están lejos de dar con la solución definitiva.
En este momento, uno de cada ocho habitantes en el mundo -842 millones- sigue pasando hambre crónica. Organizaciones como la ONU, el Banco Mundial y las ONG coinciden en que es posible acabar con el hambre siempre y cuando se redoblen los esfuerzos en la dirección adecuada, y que piensen más en el interés común y menos en los intereses de las grandes corporaciones.
Los avances en la reducción del hambre son significativos pero existe un alto riesgo de que la situación alimentaria empeore si no se promueven cambios radicales en la forma en la que se producen, distribuyen y consumen los alimentos, tal y como explica Oxfam Intermón en el informe "Acabar con el hambre está al alcance de nuestras manos".
Tres de cada cuatro españoles coincide con esta ONG en que si existiera un compromiso serio por parte de todos, sería posible solucionar este problema de manera definitiva. Los primeros en reconocer que todavía pueden hacer mucho más para luchar contra el hambre son los propios ciudadanos, tal y como afirman siete de cada diez. Sin embargo, cabe la duda de que los ciudadanos sepan bien qué hacer más allá de canalizar su indiscutible solidaridad en acciones e iniciativas dirigidas a dar, o hacer llegar, alimentos a las personas y los lugares donde no los hay. Es posible que falte conocimiento, además de implicación, en un problema que solo parece preocupar cuando es propio o cercano.
Los Estados -mal valorados por los ciudadanos en el papel que desempeñan para que haya menos personas que pasan hambre- y las ONG -que sí cuentan con el reconocimiento y estima de la sociedad española en la lucha eficaz contra este problema- tienen mucho que hacer y mucho que decir a los ciudadanos sobre cuáles son las acciones y el formato de ayuda que resolverá definitivamente el problema del hambre a escala mundial y a nivel nacional.
Se saben cuáles son las causas y se afirma conocer las respuestas que terminarían con el hambre mundial. Puede que sea el momento de repensar y cambiar las preguntas: ¿quieren los países, las empresas, las organizaciones sociales y los ciudadanos acabar con el hambre en el mundo habiendo alimentos suficientes para toda la población? Si es que sí, hagámoslo y asumamos que quien algo quiere algo le cuesta.
| TAREAS | FECHA DE INICIO | DURACION (Días) | FECHA FINAL |
| Repartir folletos | 20/04/2014 | 6 | 26/04/2014 |
| Conferencia sobre el hambre | 30/04/2014 | 2 | 02/05/2014 |
| Están sobre el hambre | 10/05/2014 | 2 | 12/05/2014 |
| Películas | 20/05/2014 | 2 | 22/05/2014 |
| Obra de teatro | 22/05/2014 | 1 | 23/05/2014 |
| Documentales | 24/05/2014 | 1 | 25/05/2014 |
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